Tras un largo descanso

La escritura siempre es una actividad que requiere de tiempo y dedicación, realizar una serie secuenciada de palabras que conforman oraciones no puede ser llamado escritura, sentarse frente a la hoja en blanco dejando que las palabras fluyan y vayan cobrando forma poco a poco es un ejercicio que tampoco funciona; escribir requiere dejar que el alma fluya, que los pensamientos cobren vida y lentamente impregnen la lineas que las cobijan para dejar testimonios de lo que se piensa…y eso es lo que cuesta, asusta, impresiona, desnudar el alma frente a ese vacio que poco a poco se va llenando cuando la compuerta se desborda y deja que aquelo que quedó sepunltado en el inconsciente cobre forma y pugne por brotar de la mente.

Regresar al ejercicio disciplinado de crear es un compromiso que debe asumirse con entusiamo y a veces hasta con reverencia, pues la palabras una vez que han sido depositadas en la hoja forman parte de otra realidad, de otra existencia, de ese yo que ha escapado de mi boca sin casi darme cuenta.

 

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